El pasado 18 de septiembre se inauguró en el Instituto de Energías Renovables (IER) de la UNAM la exposición fotográfica “Ciudad Universitaria, un espacio extraordinario”, de la fotógrafa Ameyaltzin Correa Sánchez. La muestra reúne 18 fotografías tomadas con luz natural que exploran distintos detalles del campus universitario: fragmentos de la escultura monumental ubicada en el área del Centro Cultural Universitario y elementos de la flora endémica de la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel.
Más que ofrecer una mirada general de Ciudad Universitaria, la propuesta se detiene en aquello que puede pasar desapercibido. Pequeñas flores e insectos conviven en las imágenes con las grandes dimensiones de las esculturas, generando un diálogo visual entre distintas escalas del paisaje universitario.
“Mi intención con estas fotografías era que el público se acercara a mi propia experiencia visitando Ciudad Universitaria”, explica Ameyaltzin.
Para la fotógrafa, esta manera de observar permite descubrir la diversidad que existe en un espacio donde convergen naturaleza, arte y conocimiento. En particular, considera que el Espacio Escultórico de Ciudad Universitaria es un lugar especial por su relación con el paisaje volcánico sobre el que se asienta el campus.
“Para mí el espacio escultórico es un lugar muy especial, es un lugar lleno de mucha magia”, señala. La artista destaca que este espacio combina un sitio dedicado al conocimiento y al estudio con un área destinada al arte y a la preservación de la piedra volcánica del Xitle, presente en esta zona de Ciudad Universitaria.
La exposición permanecerá en el lobby del Instituto de Energías Renovables hasta el 23 de octubre. Como parte del cierre de la muestra, ese día Ameyaltzin realizará una activación en el Instituto: un recorrido por sus instalaciones para buscar detalles que permitan acercar a las y los participantes a la experiencia de la fotografía y, al mismo tiempo, observar de otra manera el entorno cotidiano del IER.
La actividad parte de una invitación sencilla: detenerse a mirar. Así como las fotografías encuentran pequeñas flores e insectos junto a grandes esculturas, el recorrido propone descubrir aquellos elementos del propio instituto que normalmente pueden pasar inadvertidos.
Finalmente, Ameyaltzin invitó a la comunidad del IER-UNAM a acercarse a las actividades culturales que se realizan en Morelos y a ampliar la experiencia universitaria más allá del ámbito académico.
“Simplemente invitarlos a que se acerquen a las actividades culturales, que no solo se queden en el plano académico”, expresó. También recomendó conocer otros espacios dedicados a la cultura en el estado, entre ellos el Centro Morelense de las Artes, así como museos y otros recintos culturales.